El 6 de octubre se conoce mundialmente como el día del cine español. Y conjunto del cine español también se celebra el el cine hispánico. Durante los últimos veinticinco años, el Instituto Cervantes de Manila (ICM) celebra el Festival de Cine Español que ellos llaman “Película/Pelikula”. Claro, en la lengua filipina se utiliza la misma palabra, pero cambiamos la “c” con “k”. Es porque antes es del año 1987, la letra “c” no existía en el alfabeto filipino.
La industria del cine filipino era uno de los más grandes del mundo. También Filipinas era uno de los pioneros en la industria cinematográfica. Se introdujo la primera película en las Islas el 1º enero del año 1897. El primer cinemateca filipino es el Salón de Pertierra que se ubicaba en la calle Escolta, Manila. Infelizmente, el cinemateca fue destruido por la Segunda Guerra Mundial.
Las primeras películas que se estrenaron en Manila eran de Europa. Pero en el año 1898, un español que se llamaba Antonio Ramos empezó a utilizar LUMIÈRE CINEMATOGRAPHE para capturar escenas locales de Manila. Esos cortometrajes se convirtieron muy populares y más y más filipinos empezaron a apreciar los “moving pictures”. De hecho tan populares que en el 12 de septiembre de 1919 se estrenó la primera película largometraje basada en una zarzuela tagala,”Dalagang Bukid” (La doncella campesina).
Fíjense que el primer largometraje filipino se estrenó en el año 1919, mientras que el primer largometraje español, “El Misterio de la Puerta del Sol”, se estrenó en el año 1930. Dalagang Bukid se estrenó dos años después del primer largometraje mexicano, “Tepeyac”, que cuenta la historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego.
Como la primera película filipina es basada en una zarzuela, es muy difícil negar que la lengua cinematográfica filipina de aquella época era hispánica. Y según el profesor Nick de Ocampo del Instituto Cinematográfico de la Universidad de Filipinas, a pesar de la presencia de varias voces cinematográficas en Filipinas, la lengua cinematográfica hispanica queda en muchas películas filipinas.
A parte de las zarzuelas, los cineastas filipinos también adoptaron cuentos desde el folklore filipino para la gran pantalla. A lo mejor, el más representativo de este genero es la película “Ibong Adarna” de Vicente Salumbides y Manuel Conde en el año 1941. Imaginen que ya en los tiempos de la independencia, los filipinos utilizaban príncipes y princesas para contar sus experiencias. Una curiosidad, esta película es la primera que utilizó color en la historia filipina. Y les juro que la ecsena donde se ve el pájaro adarna se queda una de las más mágicas que yo he jamás visto.
Muchos críticos de cine dicen que la edad del oro del cinema filipino empezó después de la Segunda Guerra Mundial. Las películas de la década 40 hablaban del heroismo y de la resiliencia filipina durante los tiempos más duros de la Guerra. También hablaban del bayanihan, un valor filipino que pone importancia al ayudar a los otros. Sorprendentemente, si veríamos en mudo las películas filipinas de esa época, es muy facil equivocarse que era una película española sobre la Guerra Civil.
En la década 50, el mundo empezó a conocer más películas de las Islas Filipinas. La película “Genghis Khan” de Manuel Conde fue la primera película asíatica que se estrenó en los festivales de cine de Venecia y de Cannes. Dicen que en este tiempo, Filipinas producían hasta 350 películas cada año. Solo Japón producía más películas que Filipinas.

En su conferencia para el Día Mundial del Cine Hispánico, (organizado por el ICM) el profesor Nick de Ocampo fijó su interes a una de las mejores películas filipinas jamás producidas, “Ganito Kami Noon, Paano Kayo Ngayon?” (Antes, así eramos ¿y ustedes ahora?). Dijo que la película muestra exactamente la mentalidad de los filipinos de aquel tiempo. Es decir, para ser aceptado a la sociedad manileña, un indio tenía que ser hispano. Tenía que cambiar su camisa de chino para el barong tagalog, la ropa del mestizaje. Tenía que saber bailar, no los bailes tradicionales de las provincias, sino los del tipo español.
Claro, para completar la transformación, tenía que aprender también la lengua española. Y aunque Filipinas no han producido ninguna película en la lengua castellana, no hay escasez de ellas que utilizan dialogos en español. Hasta en los años recientes, hay películas como “Heneral Luna” que muestras personajes hablando en español. Y los que hablan español en estas películas no son españoles sino filipinos patriotas.
El profesor de Ocampo también subrayó que a parte de la lengua castellana, la religión es la huella duradera que la cultura hispánica ha dado a los filipinos. En la obra, “Tinimbang Ka Ngunit Kulang” de Lino Brocka, la voz católica es muy difícil pasar por alto. Desde el título, tomado del libro del profeta Daniel, 5:27, (Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.) hasta el uso frecuente del triangulo, que para los filipinos representa la Santísima Trinidad, la voz española no se puede esconder.
Y ¿cómo podemos hablar del cinema filipino sin hablar de la película más aclamada por los críticos? No importa si eres Vilmanian (los fans de Vilma Santos) o Noranian (los fans de Nora Aunor), todo el mundo acepta que “Himala” de Ishmael Bernal (cuya la protagonista es Nora Aunor) es la película de las películas filipinas. Y como la obra de Brocka, también utiliza imagines católicas para contar su historia.

Gracias a los esfuerzos del Instituto Cervantes de Manila, más y más filipinos tienen la oportunidad para ver varias películas del mundo hispánico. Con estas películas, podemos dar cuenta que la experiencia filipina no es tan diferente que la experiencia del resto del mundo hispánico. Sin duda alguna, el cine español es también hispánico.